RESEÑAS Y PRESENTACIONES: EL TIEMPO MUERE EN LA PALMA DE MI MANO


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XII CONGRESO DE LAS 7 COLINAS
Presentación por Lola Martinez Auñón



El pasado día 19 de noviembre, 2016, en el XII CONGRESO DE LAS 7 COLINAS, por 1º vez se presentó mi poemario “El tiempo muere en la palma de mi mano”, una magnifica presentación por parte de Lola Martinez Auñón, una emocionadísima presentación después de hablar de "HOJAS CAIDAS",( mi primer poemario) en lo que tengo que destacar y agradecer a Lola sus magníficas palabras y por tan bella presentación en la que considero le dio a mi poemario el interés y el valor más que merecido... porque este poemario forma parte de una etapa de mi vida en la cual fue escrito y en la que da a conocer una series de sentimientos donde la soledad es la protagonista y donde la Poesía me dio la vida, la energía suficiente para salir de esa soledad.
Gracias Lola Martinez Auñon


Cuando un libro de poemas cae en mis manos, no miro quién es su autor, sólo ojeo entre los versos. Según pasan las páginas sé si el poemario será interesante para mí o no. Evidentemente, “El tiempo muere en la palma de mi mano” resultó ser uno de los que hay que leer con deleite y calma porque si no las emociones se te acumulan en la garganta y no te dejan respirar.
Cada poética es algo diferente y es lo que nos define y diferencia a unos poetas de otros; en la obra de María destacaremos una soltura de lenguaje que dinamiza los versos y les da una vida más allá de su significado, no sólo por el correcto empleo de las metáforas y el ritmo que les imprime, sino por la facilidad con que se lee. Las palabras son certeras, esa es la palabra que se debe utilizar y no otra. 


Pongo como ejemplo los primeros versos del libro:
“Seco con mi toalla
los largos inviernos
que dejaron desnuda mi alma
y mi corazón solitario”
Los símbolos, las palabras que utiliza para contarnos lo que está pasando en su vida parten del mar, llegan a través de él y sus atributos, de la vida que nos regala. Después del poemario “Hojas caídas” donde ella construye su duelo por la pérdida de la persona que ama a través de los textos que él dejo escritos para ella, pasamos a este poemario que nos ocupa, donde ya el proceso de escritura es diferente en cuanto a estructura poética y vital. Aquí se habla de los sentimientos que quedan, los que nunca se van aún sin la presencia física del amado y que son los que construyen el hoy de sus días.

No llora la pérdida, ahora ama todo lo que tiene, lo que tuvo, lo que tendrá, nos dice:
“He dibujado en la arena un corazón,
dentro me quede”
En el poema Miedos también dice:
“Las olas los recogen y me los devuelven
para hacerlos, de nuevo míos… “
Inevitablemente aparece lo que no pudo ser, pero no creo que sea un camino sin retorno, es un seguir adelante, amar la vida que queda después de querer tanto: “caminamos por la orilla/ mi soledad y yo”; o en otros versos :“de vez en cuando …./me acerco al mar/para volar sobre la arena mojada/que deja la marea/sigo las huellas/que otros han dejado/y recobro la energía/ que muerta de risa/me había abandonado”
Estos versos que ahora cito me parecen necesarios en el libro:
“En un arroyo que la lluvia llenaba,
sollozando en la soledad,
navegaban unos papeles enamorados”
Ceo que definen lo que les estoy contando del libro, es un papel enamorado lleno de vida que va construyendo la realidad desde la pérdida que fue dando lugar al presente, donde nos encontramos con una segunda parte que comienza así:
“Me arrastro como la lava
y llego al mar de los sueños.
Allí quedo en silencio.
Porque ella es ….
sólo fantasía y deseo..”

Nos da paso a otros versos necesarios en el poemario:
“Cuando el reloj suena
el péndulo se tambalea
y llama al rincón de mi memoria.”
“Digo adiós a mi soledad
 y a las noches en vela”.
Creo que el poema que da título al libro es uno de los mejores, comienza aquí el devenir que va dando paso a versos como estos:
“Salté sobre las juguetonas olas
y me sentí pez de los mares.”
O estos:
“El viento me acaricia
en el filo de la cama.
Soñar,
sueño de nuevo
que vuelo por el cielo
dibujando estrellas.”
Me parecen también necesarios los siguientes versos:
“Siento el roce de tu cuerpo
y los silencios de tu mirada.”
Desde aquí nos vamos a la tercera parte que ya nos pone en manos del fuego, de la fuerza que nos da amar, en los siguientes versos:
“El silencio,
me hace sentir el calor,
el dulce tormento que agita
la inmensa dicha del amor.”
Después vamos a algo concreto, que le está ayudando a ser:
“Allí quedo en silencio,
porque esto es
sólo fantasía y deseo
y porque ella es:
vida, sentimiento,
luz y libertad…
La poesía”

Aquí sigue la vida, en los poemas, en la necesidad de trascender a las meras cosas cotidianas y pasar al plano de lo que importa, escribir y comunicarse con los demás donde la soledad tiene otro significado, cito otros versos:
“Un día más
la vida me regala
con el vacío de la soledad.”
O también estos otros:
“Siento que estoy viva.
Tú, aceleras mis latidos.”

Pero María siguió en su periplo y nos regala un epílogo donde la esperanza del reencuentro da paso y cito un verso de la poeta : “al faro de nuestro destino”, según ella lo siente y le pide que espere como parte de lo que fue y de lo que es ahora su vida y su poesía.

Espero haber creado en ustedes la inquietud de leer este poemario y les dejo con la voz de su autora para que disfruten de estos maravillosos versos.
              
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SINOPSIS

Este poemario es un canto, una elegía a un amor  a quién la vida (esa fuerza ancestral que nos posee y vive en nuestra sangre, esa que no entiende de afectos, ni roces, ni caricias, esa maestra dura que nos enseña a golpes, nos maneja como a peones) le arrebató porque quiso, quizá para mostrar su superioridad de que es ella la que  manda porque es  nuestra dueña absoluta.

Los versos de María, escritos en la etapa de duelo, después de fallecer su amor, son cosidos con una sencillez admirable,  recorridos de punta a punta de una inefable  ternura, sin dobleces engañosas, bien escritos, acarician el alma misma del lector que se pierde en sus páginas ajeno al tiempo y a  las prisas. A lo largo de toda la obra, la poeta, se hace  guitarra  para cantarle, soñarle y le  llega a palpar a través de sus ojos cerrados.

Esa Vida infeliz, que no comprende, pone coto a sus risas y a sus pájaros. Los mira de frente y les enseña una sonrisa de dientes carcomidos,  le quedan su rostro, sus caricias y un vagón de palabras nacidas por salir.

Bajo las miradas de estrellas que tapizan el Cielo encendido; entre la arena que la cubre y la cobija; frente al Mar (imagen de la  Muerte  o de la Vida) surcada de gaviotas, lanza al aire su desgarro ( gemidos erigidos con palabras como ofrenda sobre el altar a su soledad inmensa) estos poemas, como flores por abrir recién cortadas, escogidas las más hermosas y frescas, nacidas de su alma inmortal.


Julia Jiménez Caraballo

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